Nuestra lucha no está en cuarentena


La violencia de género es el resultado de una sociedad que normaliza y justifica la discriminación y desigualdad entre mujeres y hombres. La urgencia para alcanzar la igualdad es real, y nadie se debe quedar atrás.


En el Instituto Chihuahuense de las Mujeres, defender los derechos de las mujeres forma parte del día a día. Al oír la voz de las supervivientes de la violencia, entendemos los devastadores efectos a largo plazo en las vidas de las víctimas, en las comunidades y la sociedad en general.


En este Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres es necesaria una reflexión urgente sobre la realidad que viven miles de mujeres, jóvenes y niñas, situación que se ha recrudecido por el confinamiento derivado del COVID-19.


Pero desde hace décadas vivimos una pandemia de violencia contra las mujeres y cada vez es más alarmante.


Quedarse en casa ha significado, para muchas mujeres, no sólo poner en riesgo la vida y la integridad física. La situación se ha vuelto insostenible para aquellas que, siendo cabeza de hogar, no pueden dejar de trabajar, porque con ello pierden su techo y la seguridad alimentaria de sus familias.


Otras mujeres se arriesgan al COVID-19 al estar en la primera línea de fuego por pertenecer al sector salud o por pertenecer, de manera precarizada, a los sectores de producción que no cerraron sus puertas en el marco de la cuarentena.


En este contexto, es necesario que todas las voces sean escuchadas. Que la cuarentena no impida seguir defendiendo lo ganado a lo largo de años de lucha. El regreso a la nueva normalidad no puede permitir un retroceso en los espacios ya obtenidos, y sobre todo, no puede significar un peligro para la libertad e igualdad que se ha alcanzado.


Se necesita un esfuerzo mucho mayor para abordar los patrones de violencia que afecta a la sociedad, y para que éstos no se perpetúen a través de las generaciones.


Es posible desaprender lo aprendido. Ha llegado el momento de que todas las personas y las instituciones públicas pongamos un alto y acabemos con la violencia contra las mujeres.


¡Ni una más!



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